No quería opinar sobre esto del aborto.
No quería, porque no tengo una opinión lo suficientemente formada como para meterme en la discusión. Tengo, sin embargo, la convicción de que ambas partes tienen puntos válidos que merecen ser discutidos civilizadamente. Pero lo que abunda es la información sesgada o presentada de manera tendenciosa.
Por ejemplo, El Comercio ha anunciado el domingo 18 que la mayoría se opone a la despenalización del aborto. Lo hace basándose en una encuesta de Ipsos-Apoyo y a la pregunta: ¿estaría usted a favor del aborto… (en tales y cuales condiciones)? Me pregunto si alguien en su sano juicio puede estar a favor de un aborto, sabiendo todas las consecuencias que tiene una decisión de esta naturaleza. No hay aborto fácil, un aborto es una tragedia por donde se le mire. Pero no estamos en este momento decidiendo esto, sino si una mujer que decide abortar puede hacerlo sin tener que ir a una clínica clandestina y sin las repercusiones legales de cometer un acto ilícito.
La modificación de la ley se refiere además solo a los casos de aborto eugenésico (donde el feto tiene graves malformaciones) y por casos de violación. El aborto terapéutico ya goza de aceptación (58% está a favor) pero el eugenésico y por violación pierden por estrecho margen tal como está planteada la encuesta (48% a 46% en el eugenésico y 53% a 41% por violación). No es difícil preveer que hubiera pasado si se hacía una pregunta un poco más relevante, por ejemplo: ¿Debe poder decidir una mujer continuar o no con el embarazo luego de una violación? ¿Debe ser denunciada una mujer que decide abortar un feto con graves malformaciones? Me arriesgo a pronosticar que la balanza se iría al otro lado y el titular del Comercio sería también el opuesto.
Pero El Comercio va incluso más allá. La abogada Janet Ramos comenta acerca de la encuesta que los sectores altos aprueban el aborto porque están influenciados por la publicidad, mientras que los sectores bajos si valoran lo que son los hijos en la familia. ¿Qué nos quiere decir la doctora Ramos? ¿Qué en los sectores altos no se valora a los hijos y por eso deciden abortar alegremente?
Además propone una nueva pregunta: ¿si se pudiesen salvar ambas vidas ud. estaría de acuerdo? ¡Pero quien podría estar en desacuerdo con salvar ambas vidas! Nuevamente, eso no está en duda. El aborto terapéutico se realiza precisamente cuando la vida de la madre está en grave riesgo. Lamentablemente se equipara al aborto como un asesinato sin sentido y no como el derecho de una mujer de salvar su vida.
Finalmente, ninguna encuesta puede suplantar un tema de derechos humanos. Será difícil que ambas partes logren ponerse de acuerdo, pero un avance sería ponerse en los zapatos de otro. El Primer Ministro Velásquez Quesquén ha dicho que como católico el no puede estar a favor de la despenalización del aborto. Le preguntaría a Velásquez Quesquén su opinión como primer ministro, porque el Perú no es una Teocracia y por lo tanto está en la obligación de ponerse por encima de sus convicciones personales.
En defensa de Velásquez Quesquén, todos somos un poco culpables en opinar desde nuestro particular punto de vista y decimos “yo como limeño no puedo estar a favor de esto”, “yo como heterosexual no puedo estar a favor de esto otro”. Como diría Obama en su comentado discurso en la Universidad Católica de Notre Dame, en el debate del aborto podremos no estar de acuerdo, pero al menos podemos intentar discutir con el corazón abierto, la mente abierta y usando palabras justas.
Corazones Abiertos. Mentes Abiertas. Palabras Justas. Así si vale la pena opinar sobre esto del aborto.






















