
No sé si es un milagro previo a la navidad, pero, igual, la decisión de Alan García de crear un Ministerio del Medio Ambiente debe de alegrarnos y ser respaldada. Es momento de poner el tema medioambiental en la agenda del país, y este es un muy importante paso.
Importante paso que se debió de haber dado hace ya bastante tiempo. En América Latina, todos los países salvo Perú y Panamá, cuentan ya con un ministerio del medio ambiente, mientras que en la Unión Europea dicha cifra llega al 100% de países miembros.
Sin embargo, es bueno hacer un algunas precisiones. La primera de ellas, es que esta no puede ser una decisión apresurada. El Ministerio del Medio Ambiente no puede crearse y empezar a funcionar inmediatamente. Sino, veamos el ejemplo chileno.
El pasado 15 de marzo, la Presidenta de Chile promulgó la ley que creaba dicho Ministerio en su país. Lo interesante es que, si bien ya se cuenta con ministra, el Ministerio empezará a funcionar recién el 2009. ¿A qué se debe la demora? Es que van a hacer algo que nos resulta un poco ajeno: planificar. Y lo interesante d edicha planificación es que cuenta con la activa participación de la sociedad civil. Ana Lya Uriarte, la flamante ministra, ha declarado:
Importante paso que se debió de haber dado hace ya bastante tiempo. En América Latina, todos los países salvo Perú y Panamá, cuentan ya con un ministerio del medio ambiente, mientras que en la Unión Europea dicha cifra llega al 100% de países miembros.
Sin embargo, es bueno hacer un algunas precisiones. La primera de ellas, es que esta no puede ser una decisión apresurada. El Ministerio del Medio Ambiente no puede crearse y empezar a funcionar inmediatamente. Sino, veamos el ejemplo chileno.
El pasado 15 de marzo, la Presidenta de Chile promulgó la ley que creaba dicho Ministerio en su país. Lo interesante es que, si bien ya se cuenta con ministra, el Ministerio empezará a funcionar recién el 2009. ¿A qué se debe la demora? Es que van a hacer algo que nos resulta un poco ajeno: planificar. Y lo interesante d edicha planificación es que cuenta con la activa participación de la sociedad civil. Ana Lya Uriarte, la flamante ministra, ha declarado:
"hemos generado espacios de discusión preliminar con especialistas, centros de estudios y representantes de Ongs, los cuales continuarán permanentemente en el tiempo. Así por ejemplo, se han sostenido reuniones con representantes de la Fiscalía de Medio Ambiente (FIMA), el Centro de Estudios del Desarrollo (CED), la Fundación Terram, el Centro de Estudios Públicos (CEP), el Instituto Libertad y Desarrollo, la Sofofa, el Consejo Minero, además de un gran número de académicos y especialistas de diferentes áreas". (Negrita puesta por mi)
Otro tema a tomar en cuenta es sobre quién recaerá dicho cargo. Es un tema preocupante, porque sospecho que cualquier persona medianamente calificada para el cargo cae bajo el mote presidencial de "perro del hortelano". Esperemos que la nueva postura ideológica del presidente no afecte esta designación, y no termine nombrándose, digamos, a alguien que ha trabajado en alguna minera. La persona que se elija debe ser alguien empapado en el tema y cuyo prestigio e independencia estén fuera de toda duda. Alguien como Manuel Pulgar Vidal, Director Ejecutivo de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, y reconocido catedrático del tema.
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Y, por último, es importante recordar lo mencionado por el profesor Sergio Praus en este blog, al preguntarle sobre el futuro del ministerio:
"...hay algunas condiciones básicas para el éxito, entre otras: 1) un compromiso colectivo “real” de los agentes públicos, 2) una adecuada articulación y distribución de responsabilidades entre ellos; 3) explicitar las partidas presupuestarias “ambientales” para efectos de optimizar su uso, 4) fortalecer la fiscalización y el control ambiental y 5) Dejar que la entidad coordinadora,…”coordine” ".
Es decir, es necesario que el tema ambiental sea una verdadera política de Estado. No se trata de que el ministerio se convierta en una nueva pieza de la galería de instituciones vacías del gobierno aprista, integrada - hasta el cierre de este artículo - por el Pacto Social, Forsur y la Oficina Nacional Anticorrupción. Estemos atentos.
Blogs sobre el tema:





4 comments:
Creo que este gobierno no tienen ninguna intención en poner al medio ambiente como una política de estado si no mas bien como una manera de conseguir fondos de la EU/GEF/etc. Tradicionalmente este dinero ha ido al INRENA o agricultura pero cada vez mas los países del otro lado del charco quieren un ministerio... Creo que esta es la razón por la cual tenemos un ministerio del medio ambiente, nada que ver con políticas de estado o una posible integración de lo que hacen los ministerios y como esto afecta el medio ambiente desafortunadamente :(
Pero... Vale la pena soñar no?
No se hagan los wones
El capital no tiene patria
Carlos Ferrero dijo: “Lamento que la familia Wong, tan identificada y emblemática (...), haya aceptado esta propuesta que nos despoja (...) de algo que era muy nuestro (...) Poco a poco lo que los chilenos esperan es que el Perú se convierta en una colonia".
Varios años antes, su tocayo Carlos Marx había dicho: “La burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo (...). Con gran sentimiento de los reaccionarios, le ha quitado a la industria su base nacional”.
¡Qué buen ojo! La compra de la tradicional cadena de supermercados Wong por parte de la chilena Cencosud muestra con claridad que el capital no tiene patria. Pero en vez de rasgarnos las vestiduras y de preguntarnos si el Corso de Fiestas Patrias del próximo año será a ritmo de cueca, debemos decir que no hay nada de qué lamentarse.
La ruptura de las barreras nacionales (aquello que en tiempos de Kant y Marx se llamaba “cosmopolitismo” y que ahora llamamos “globalización” como si acabáramos de descubrir el fuego) es una buena noticia. ¿Cómo así? Pues resulta que al atreverse a actuar de forma tan “antipatriótica”, el capital realiza un movimiento de vanguardia que establece condiciones inmejorables para destruir aquella fantasía ideológica que se llama “nacionalismo”. (Sí, sí, ya sé: “fantasía ideológica” es casi una redundancia, pero solo es para que quede clara la idea).
Las patrias no existen: las naciones no existen. Esas son construcciones ideológicas, cuentos que nos han contado para que cantemos los mismos himnos y desfilemos en las mismas fechas. Ahora, con el nuevo negocio de los Wong, los trabajadores que durante años se han visto obligados a vestir como chalanes por 28 de julio tienen motivos para pensar que, en realidad, no había mayor vínculo entre ellos y el señor Erasmo que el estrictamente laboral. El hecho fortuito de haber nacido del mismo lado de la frontera solo servía como excusa para crear una supuesta identidad “nacional” que cohesionara a la organización empresarial. Ahora ellos pasan a ser compañeros de los trabajadores chilenos de Cencosud y de los 85 mil empleados que la empresa tiene en Latinoamérica.
Esta conciencia de que hay un vínculo entre los trabajadores sea cual sea su país de origen es lo que antes se llamaba “internacionalismo proletario”. Es a la reacción (léase, a la derecha “nacionalista”) a la que le interesa que nos creamos que todos los que nacimos en un mismo país tenemos los mismos intereses (que suelen ser los suyos). De esta manera, invisibilizan todo conflicto de clase, de género, étnico, etc, bajo el argumento de la “unidad nacional”. Pues no señores: las luchas son latinoamericanas (y globales) porque los problemas, y las contradicciones sociales, también lo son. Con esto no niego que existen elementos progresivos en el nacionalismo, sobretodo en regiones que han sido (y siguen siendo) sometidas por un poder colonial. Pero son eso: elementos. El nacionalismo, en términos generales, es una corriente reaccionaria.
Una gran pregunta ronda en las cabezas de las y los amas y amos de casa que el día de mañana deberán hacer, inevitablemente y más allá de estas exquisiteces ideológicas, sus compras de la semana: ¿dónde michi compro? Aquellos que no quieran comprarle “a los chilenos” porque de esa manera alientan la “chilenización” de nuestra economía, sí que se encuentran en un grave problema. Cencosud es chilena y ahora es dueña de Wong, Metro y Eco; y Falabella, la dueña de Tottus, también es chilena. Nos quedan Plaza Vea, Vivanda y Santa Isabel, de los banqueros Rodríguez Pastor (dueños de Interbank). Pero, desde nuestra ingenuidad de siempre, pensamos que la mejor alternativa es simple: ¡comprar en los mercados!
Un mercado es la mejor opción. Por un lado, la relación productor-comprador es mucho más cercana que la que se da en un supermercado: si bien no deja de ser importante el rol de los intermediarios, estos son menos, de manera que también es menor la tajada que se llevan del precio final que pagamos. Por otro lado, los productos son más variados y más sanos: en el mercado encuentro papa huayro, chuño, coca y frutas que jamás soñaré encontrar en Wong. Hay quien se queja de que el mercado no es tan limpio ni tan seguro como el “súper”. Pero esto no tiene por qué ser así. Allí donde la cooperativa se pone las pilas y sabe que la competencia es dura, las cosas funcionan muy bien. Por ejemplo, el mercado Ciudad de Dios en San Juan de Miraflores, que recién conocí hace pocas semanas, no tiene nada que envidiar a ningún supermercado; por el contrario, tiene mucho más que ofrecer.
Pero el modelo “mercado cooperativo” es mejor que el modelo “mall” por un motivo adicional: es más democrático. En una cooperativa, todos son dueños; en un súper, uno es dueño y los demás son empleados (muchas veces eventuales...). Hace pocos años privatizaron el mercado municipal de Barranco (¡el colmo!). Recién aquella vez me dí cuenta en toda su magnitud de la diferencia: si allí antes trabajaban un centenar de familias cada una sacando adelante su negocio propio, ahora trabajan quizás un centenar de muchachos sacando adelante el negocio de los dueños de Metro (es decir, ahora, de los “amigos” de Cencosud).
A esta idea podrían darle vueltas los trabajadores del Grupo Wong (por cierto, ¿alquien sabe si tienen un sindicato? He buscado en Internet y parece que no). Tal vez con el tiempo, si se consolida aquello que antes se llamaba “conciencia de clase”, podrían llegar a reclamar la propiedad cooperativa de aquello que ellos mediante su trabajo, y no solamente los señores Wong, han forjado durante décadas.
Nota: el documento original ha sido elaborado con OpenOffice.org Writer como procesador de textos. Utilice y difunda software libre: ¡No al monopolio corporativo de Microsoft y compañía!
Publicado por runa en 10:09 PM 3 comentarios
Lo más importante de este periodo de definición sobre el Ministerio del Medio Ambiente (sobre el cual concuerdo con RealPolitik en referencia a su idoneidad), es definir UN INDICADOR DE EXITO MEDIBLE por cada semestre para este Ministerio. Si no se sabe qué lograrán cada semestre, no se ha avanzado nada. Mis recomendaciones irían por especificar niveles realistas de contaminación local promedio, e idoneidad de normativa local y regional sobre medio ambiente.
serio, yo creo que deben ser puritos tecnócratas ambientalistas, tan ajenos de la línea misma del gobierno o de los comentaristas de economía de Peru21 como lo estan los muchachos del MEF, -dicen- libres de presiones políticas. Lo importante es que esté cada uno en su sitio y no se confundan. Si se realiza bien, va traer muchos conflictos dentro del mismo gobierno...
pero lo importante también es que inyectaría mucha confianza en la población.
Si fracasa, después en el 2011 ni se quejen
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